La historia detrás de Tu Cuidador Express

Cuando estaba en tercer año de medicina nuestro padre tuvo un accidente cerebro vascular. Ese evento le dejó secuelas: tenía algunas dificultades para el habla y la marcha, pero todo era manejable. Posteriormente tuvo dos eventos más, que lo dejaron paralizado en la mitad de su cuerpo, sin poder hablar, usando pañal y con una sonda vesical. Estuvo en ese estado nueve años, hasta su muerte en noviembre 2006.
 
Mi madre, mi hermano menor, y yo, no sabíamos cómo actuar ante ese cambio en nuestro hogar. La primera noche mi padre se cayó al menos dos veces. Él quería pararse, pero no podía… era una nueva realidad. No podía hablar, pero gritaba.
 
Los gritos eran la neolengua que debíamos aprender. Yo, el estudiante de medicina, se suponía que debía tomar control del asunto, pero no pude. Estaba en shock, no sabía cómo reaccionar, mi padre no ayudaba mucho, siempre fue un paciente difícil. Mi madre trabajaba y nosotros éramos estudiantes, así que pueden imaginar que la enfermedad de mi padre, que ameritaba 24 horas de cuidados, cambió la dinámica familiar para siempre.
 
Comenzaron los horarios, los turnos, los reproches, las peleas, la desesperación.
 
Era claro que necesitábamos ayuda profesional, así que buscamos enfermeras y fisioterapeutas a domicilio, pero fue imposible conseguir alguien permanente. Conseguimos fisioterapia por un tiempo, pero mi padre al cabo de los días se ponía agresivo. Así que seríamos nosotros tres los que debíamos resolver. Mi madre asumió la función de cuidadora principal, nosotros ayudábamos, pero ella asumió la gran parte de la carga. Muchos sacrificios hizo para que tuviéramos cierta normalidad en nuestra juventud.
 
Con el pasar del tiempo, me di cuenta que muchas familias pasaban por situaciones como la nuestra. El principal problema era conseguir personas calificadas, que cuidaran a nuestros seres queridos en nuestra ausencia, o que al menos nos ayudaran con la carga.
 
A algunas familias sólo les queda el recurso de los asilos o psiquiátricos. Es una decisión dura.
 
La evidencia muestra que la institucionalización aumenta la depresión en los adultos mayores y acorta la expectativa de vida. Nadie quiere eso para sus seres queridos, pero la vida a veces no deja alternativa. Con la crisis muchas de estas instituciones han venido cerrando, lo que hace más dramático el cuadro.
 
Me fui a Inglaterra a estudiar en septiembre 2006. Pude ver cómo funcionaba el sistema de cuidado a domicilio allá. Todo muy organizado, con instituciones compitiendo por dar el mejor servicio, con distintas certificaciones obligatorias para poder dedicarse a esa noble profesión. Al verlo pensaba que Venezuela necesitaba algo de eso, como el comer.
 
Volví a mi país en 2010 y vi que la situación seguía igual. Todo a pesar del Internet, del Ipad, y del Smartphone. Venezuela seguía en 1994: familias luchando por conseguir cuidadores o enfermeras a través de avisos de periódico, referencias de un vecino, visitando asilos, etc.
 
Mi hermano y yo decidimos tratar de hacer algo, reunimos un equipo multidisciplinario y decidimos crear www.tucuidadorexpress.com para acompañar a la familia venezolana en este trance. No solamente ayudamos a conseguir personas dedicadas al cuidado humano a domicilio, si no que brindamos consejería a las familias, y pronto ofreceremos capacitación para formar a la nueva generación de cuidadores que la sociedad necesita.
 
Esa es la historia, simple y personal, de Tu Cuidador Express. ¡Nadie nos tiene que contar nada, nosotros lo vivimos! Y esta es nuestra respuesta, nuestra justificación, ante nuestros padres y nosotros mismos.
 

 

@tucuidadorexpress